Psicología deportiva aplicada al parapente.

Un alumno de parapente vuela sobre la bahía del Confital mientras hace su curso de parapente

Hace poco me encontré con un artículo muy interesante en El Baúl de Psicología sobre cómo la naturaleza y el deporte pueden influir en algo que muchas veces no se menciona lo suficiente: la regulación del sistema nervioso. Está escrito por una muy buena Psicóloga de Las Palmas.

Un alumno de parapente vuela sobre la bahía del Confital mientras hace su curso de parapente

Me pareció especialmente interesante porque, aunque está planteado desde la psicología deportiva, tiene mucho sentido también en deportes como el parapente. Quienes volamos sabemos que no todo es técnica, viento o decisiones en el aire. También influye mucho cómo llega uno mentalmente al vuelo, qué nivel de tensión arrastra, cómo responde el cuerpo ante la exigencia y qué pasa cuando las cosas no salen perfectas.

El artículo explica que entrenar o practicar deporte en la naturaleza no solo aporta un cambio de escenario, sino que puede facilitar una mejor recuperación del estrés, una atención más limpia y una relación más sana con el propio cuerpo. No lo plantea como una solución mágica, sino como un contexto que, en muchas personas, ayuda a bajar carga mental, salir antes de estados de sobreactivación y entrenar desde un lugar menos rígido y más consciente.

Leyéndolo, es fácil hacer el paralelismo con el parapente. Estar en la montaña, observar el entorno, preparar el material, hacer inflados o simplemente caminar hacia el despegue ya nos coloca en una interacción muy directa con el cuerpo y con el entorno. Y eso, bien llevado, también puede influir en cómo nos enfocamos, cómo gestionamos la presión y cómo vivimos el aprendizaje.

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